jueves, 11 de agosto de 2016

Carta de Miranda al Obispo de la Diócesis de Mérida*



En el Quartel Gral. Del Pto. de la Vela 
                            á 3 de Agto  de 806
Ylustrísimo Señor
    Acabo de saber qse halla V.S. en Cumareo; y deseoso de que tome un partido digno de su carácter en momento tan crítico como el preste le dirijo esta Carta  afin de qproporcionando una explicacamical, podamos concertar las medidas necesarias pa presentar la paz y la unión de sus feligreses y del pueblo Hispanoamericano.
  La Proclamación, y el Impreso adjunto darán cabal idea de los principios y fundamentos con qe hemos venido a este país.- No dudo qe V. S. Y. como un prelado respectable, y hombre Justo se preste á una amistosa conferencia pudiendo estar seguro qe el respecto debido á su persona, y a su dignidad será religiosamente observando por todos los Yndividuos que componen este exercito.
    Quedo con el respeto debido, de V. S. Y.
    Su más atto y Sego Servor
                                                          (Firm.)  Fr. De Miranda
Al Yllmo   Señor Obispo de Merida 1



Actitud del Obispo de la Diócesis de Mérida Sr. Dr. Santiago Hernández Milanés.
En Carta Pastoral, fechada en Carache el 18 de agosto de 1806, el Obispo Hernández Milanés informa haber recibido un oficio de Miranda en el que lo invitaba a una conferencia y  temiendo por su integridad sale de Cumarebo  hasta Jacura, donde permanece hasta el 11 de agosto, día en que decide hacer viaje  por la vía de  Barquisimeto, sin equipaje y solo con tres hombres por compañía, hasta llegar a Carache y  luego a Trujillo.
“ …En el día tres del presente mes, en el que desembarcó Miranda en el Puerto de La Vela de Coro, nos hallábamos en Cumarebo, siete leguas al oriente de dho. Puerto, prosiguiendo nuestra Visita Pastoral, en la noche del mismo día, recibimos un oficio en el que el invasor injusto, nos convidaba á una conferencia, sobre sus máximas erradas, sobre los pérfidos objetos, y principios que le habían conducido a nuestra costa.
Contestamos breve, y seriamente sin que le quedase duda de ntra.  fidelidad al Soberano; pero al mismo tiempo, temiendo que ntra.  persona, y dignidad fuese atropellada, como estábamos en un país el más despoblado, (…) determinamos llegar, aunque confirmando hasta Jacura.”2

Sobre la derrota de Miranda
Estando en la ciudad de Trujillo, el Obispo Milanés, tiene noticias del reembarco de Miranda, obligado por los corianos a evacuar el Puerto de La Vela.
En Carta Pastoral, fechada en Mérida el 23 de septiembre de 1806, el Obispo se dirige a sus feligreses, diciéndoles:
“… Vosotros deberéis acordaros, y decir a vuestros hijos que el día tres de Agosto del año de mil ochocientos seis, entró a nuestro Obispado, y en vuestro país un hombre infiel al Soberano y á su misma Patria, un hombre irreligioso, un Atheista, un monstruo acompañado de una gavilla de insensatos, que estaban dispersos por la Islas de Barlovento, un hombre al fin que errante de Reyno, en Reyno, no solamente os ha impedido la tranquilidad y el reposo en que estabáis antes del mes de marzo …”
“Que los compañeros, infames de Miranda son tan perversos como él, lo dicen su profesión, sus acciones. (…). Miranda con los suyos se han llevado unas cuantas mujeres prostitutas al tiempo de retirarse…”
“Este Miranda tan fielmente retratado, que os llama amigos, y compatriotas es el que quiere alucinaros conque sus procedimientos están fundados en la justicia y la equidad. Pero ¿quando estas virtudes sacrosantas se han visto ni conocido entre los Atheistas, Judios, y Protestantes?...”3
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*La Diócesis de Mérida de Maracaibo fue erigida el 16 de febrero de 1778 por Bula del Papa Pio VI, con la ciudad de Mérida por capital, y sufragánea del arzobispado de Santa Fe. Pertenecían a este Obispado la provincia de Maracaibo, en cuyos términos estaban para entonces Mérida y Barinas, y las de Coro y Trujillo con sus respectivas jurisdicciones. En 1790 se le agregan la ciudad de Pamplona y la parroquia de San José de Cúcuta.

1 Archivo del General Miranda: Negociaciones 1806 – 1807. La Habana. Editorial LEX, 1950. Tomo XVIII, p. 111.
2 Documentos para la Diócesis de Mérida. Recogidos y publicados por el Illmo. Señor Doctor Antonio Ramón Silva. Mérida. Imprenta Diocesana, 1909. Tomo II. Pp 84 – 87.
3 Idem.
Imágenes: Archivo Lampos Merideños/ Google.com

domingo, 17 de julio de 2016

ELOGIO A MIRANDA


La Apoteosis de Miranda de 1896 y su aporte al patrimonio cultural del estado Mérida.

La primera celebración para conmemorar al Precursor de la Independencia Hispanoamericana fue realizada en 1896, dispuesta por el presidente de la República Joaquín Crespo, de acuerdo los decretos del 22 de enero de 1895 y de 8 y 10 de febrero, ordenando la celebración de la Apoteosis de Miranda en toda la República el día 5 de julio de 1896, con motivo de los 80 años de su muerte e inaugurarse el cenotafio en mármol en el Panteón Nacional, a la derecha del mausoleo del Libertador.

En Mérida el presidente del Estado Los Andes, doctor Atilano Vizcarrondo nombra una junta directiva encargada de organizar y formular el programa de la festividad,  conformada por José Ignacio Lares, M. Contreras Troconis, Foción Febres Cordero, Lope María Tejera, Miguel Valero, Francisco A. Celis, Victor A. Muller y Mariano Contreras Troconis.

Esta junta funda en mayo de 1896 el periódico La Apoteosis de Miranda, con la finalidad de difundir documentos de la vida y obra de Miranda y dar a conocer las actividades programadas para los festejos, así como escritos históricos y composiciones literarias en homenaje al generalísimo. La redacción estuvo a cargo de los doctores Juan N.P. Monsant, Foción Febres Cordero y Federico Salas Roo e impreso en la Imprenta Centenario, a cargo de Lisímaco Carrillo, hijo.  

Las festividades se realizaron los días 4 y 5 de julio según el programa publicado en hoja suelta de gran tamaño, participaron activamente las autoridades civiles, eclesiásticas, educativas y la ciudadanía. Se celebró un Te-Deum, se pronunciaron discursos, veladas literarias, retretas de la Banda Campo Elías creada para estas fiestas, paseos cívicos, ofrendas florales, fuegos artificiales fabricados por el pirotécnico merideño Asunción Andrade.


En la municipalidad se inauguró el retrato de Francisco de Miranda -se encuentra hoy en la sede de la Biblioteca Bolivariana-, obra del artista Rafael Antonio Pino, pintor, escultor, dibujante, platero, grabador y educador, considerado como el mejor artista plástico merideño del siglo XIX, su obra se encuentra diseminada por el occidente del país.





Tulio Febres Cordero, Rafael Antonio Pino y Jesús María Lamus inauguraron El Salón Artístico: asociación de amantes del arte, donde se exhibieron cuadros al creyón y al pastel, caligrafías, manualidades y curiosidades que llamaban la atención. En este Salón expuso Tulio Febres Cordero una muestra en lámina especial de su obra Foliografía de las plantas de los Andes Venezolanos, en
ofrenda a Miranda en su Apoteosis, presentada en la Exposición Agrícola e industrial realizada en Caracas con tal motivo. Esta obra es de gran importancia, para el arte gráfico en Venezuela, invento merideño del tipógrafo Juan de Dios Picón Grillet en 1870 y perfeccionado por su discípulo Tulio Febres C.; este arte consiste en “la reproducción de la parte foliácea de las plantas a través de la imprenta”; además, es importante por ser el libro con mayor número de ilustraciones editado en Venezuela en el siglo XIX, es un álbum botánico con más de mil grabados y del que sólo se publicaron dos ejemplares, características que lo constituyen en un libro raro. Igualmente es significativo para la historia de la botánica en Mérida, por ser un catálogo con más de 600 muestras de hojas que sirve como testimonio de las plantas existentes para la época en los alrededores de la ciudad de Mérida y de referencia histórica para los estudiosos de la botánica en Venezuela.

 
















El señor José Ignacio Lares llevó  escena la obra de teatro Guayana, pieza compuesta con motivo del problema limítrofe de Venezuela con la Guayana Esequiva. Esta obra fue publicada en ese mismo año de 1896 con el título Guayana: alegría dramática en un acto, por la Imprenta Baralt a cargo de Diego Nucete G.

La celebración de la Apoteosis del héroe fue clausurada con la inauguración del busto de Miranda, hecho en loza, obra del señor Pablo Gazzotti. Este busto fue cambiado por uno de mármol, traído de Italia, por disposición del gobierno del Estado Los Andes y develado el 28 de octubre de 1898 día de la celebración del onomástico del Libertador Simón Bolívar, para entonces día de fiesta nacional. Este busto es el que hoy existe en la plazoleta de Miranda, frente a la iglesia de La Tercera. 


Fuente: ponencia presentada por Belis Araque Calderon, Marly Karelia Useche y Reina Karina Peña en julio de 2006.
Imágenes: Archivo Fotográfico Biblioteca Febres Cordero
 

VALERIANO DIEZ Y RIEGA (1903-1971)



Fundador de una cadena de cines en los andes venezolanos.

En sus primeros años las exhibiciones cinematográficas en Venezuela fueron realizadas por empresarios de compañías ambulantes de teatro y variedades. Es la etapa del cine feriante, el cine iba de pueblo en pueblo, cual gitano ofreciendo sus maravillas. Las compañías ambulantes de teatro y variedades que combinaban sus espectáculos (teatro, circo, zarzuelas, couplets) con proyecciones cinematográficas, recorrieron la geografía nacional con una variedad de aparatos: el vitascopio, el cinematógrafo Lumiére, el magniscopio, el cronomatógrafo, el bioscopio inglés, el cinematógrafo Excélsior, entre otros, asombrando a los venezolanos de la época.

En Mérida, las audaces imágenes del cine fueron exhibidas por primera vez en marzo de 1898 por el colombiano Temístocles Rengifo con el aparato cinematográfico el Magniscopio. A pesar de haber llegado tempranamente el cine a la ciudad -a dos años que los hermanos Lumiére realizaran las primeras exhibiciones públicas en Paris- tarda 28 años en establecerse. En 1926 emerge el cine de sala o cine permanente con el establecimiento de la primera sala comercial, al inaugurarse el 4 de julio el Salón Cine Rivas Dávila  por el señor Andrés Simón Herrera, agente en Mérida de la empresa Zimmerman & Co., de Caracas, siendo recibida esta iniciativa con gran entusiasmo por el público merideño.

Los hermanos Humberto y Gustavo Murillo, concesionarios exclusivos de Paramount, Artistas Unidos y agentes de la Empresa Ayacucho de Caracas dominan el negocio de la exhibición y distribución cinematográfica en la región de Los Andes  durante  diez años, de 1925 a 1935. En Mérida, Humberto Murillo funda varias salas de exhibición, el Cine Mérida (1926), el Cine-Landia (1929), el Cine Bolívar (1930) frente a la plaza de Milla, el Cine Principal (1934) y el Cine Popular (1935), casi todas funcionaban en locales del mercado público de la ciudad.
En 1936 el señor Valeriano Diez y Riega adquiere el Cinelandia, y consolida en la región andina el negocio de la exhibición y distribución cinematográfica, iniciada por los hermanos Murillo.

Valeriano Diez y Riega nace en  León, España en el año 1903, antes de llegar a Venezuela trabaja en La Habana, Costa Rica y Bucaramanga en el mundo del espectáculo desempeñando diversas funciones, entre otras como mago. Llega a Venezuela y recorre los pueblos trujillanos mostrando su espectáculo, hasta radicarse en Valera. Para 1927 lo encontramos viajando por el estado  Trujillo transportando en una recua de seis mulas sus equipos cinematográficos, dos proyectores Zeiss Ikon de manivela, dos películas de mediana duración y un tocador RCA para acompañar con valses sus funciones.  En  Boconó conoce a Olga Lucía Mattera con quien contrae matrimonio. En 1930 funda la empresa Valeriano Diez y Riega C.A., y en 1932 monta su primer Cinelandia en Valera. En 1936 los hermanos Murillo venden Cinelandia de Mérida a Valeriano Diez y Riega y ese mismo año registra la Compañía Circuito Teatral de Los Andes, que más tarde girará con la razón social Cinelandia, conformada por una cadena de salas de exhibición en Valera, Trujillo, Boconó, Mérida, Tovar y San Cristóbal. Reinaugura en 1937 el Cinelandia en el local donde funcionó el Teatro Aurora, primera sala de cine  construida en Mérida en 1932 por Eleazar Arria, le realiza algunas mejoras y amplía su capacidad. 

En 1944, Valeriano Diez y Riega presenta a la comunidad de los andes venezolanos, el proyecto de constituir la Empresa Cinelandia en una compañía anónima. Mediante circular enviada a diferentes personalidades de la región les explica las ventajas del proyecto, entre otras las siguientes:

…el hecho de poder brindar una excelente y única oportunidad a la iniciativa y al capital de los Estados de Los Andes en condiciones excepcionalmente ventajosas y, en fin, el tratar de imprimir un ritmo de modernidad y de progreso a la industria y a la vida económica del Occidente de Venezuela constituyen las razones supremas que me animan lanzar a la inteligente consideración del público esta idea, a la vez que a ofrecerle una beneficiosa oportunidad económica.

Ese mismo año de 1944, construye un nuevo edificio en el mismo sitio donde venía funcionando el Cinelandia desde 1937, ubicado en la Av. 2 Lora, frente al Hotel Mérida, entre calles 22 y 23. Es inaugurado el 8 de junio con la película a colores “El Fantasma de la ópera”. Este edificio del “Teatro Cinelandia” sería el primero de la serie de teatros que construiría la “Empresa Cinelandia” en las ciudades que integraban el “Circuito Teatral de Los Andes”

Durante la década de 1940 la empresa crea varios cines en la ciudad de Mérida, Ejido y Tovar. En la ciudad de Mérida funda, el Teatro Mérida, ubicado en la Av 3, pasos arriba de la Plaza Bolivar; el Teatro Imperial en la plaza Belén; el cine Glorias Patrias, originalmente funcionó este cine en un local al lado del edificio del Teatro Glorias Patrias, construido en 1964; el Teatro Milla, que posteriormente se llamó Teatro Gran Casino.

El 16 de enero de 1950 el señor Valeriano Diez y Riega realiza el Registro de comercio del documento constitutivo de la compañía “Circuito Teatral de los Andes”, con domicilio en la ciudad de  Mérida y sucursales en San Cristóbal del estado Táchira y Valera del estado Trujillo, cuyo objetivo era la exhibición y distribución de películas cinematográficas y la presentación de espectáculos teatrales y otros afines, estableciéndose con un capital de dos millones de bolívares. La constitución de la empresa “Circuito Teatral de Los Andes” en una compañía anónima permitió la construcción de nuevas salas de cine, en modernos y cómodos edificios adaptados a las necesidades y exigencias de la sociedad andina, en particular de la merideña, que vivía cambios acelerados en el crecimiento y modernización  del centro urbano, rápida comunicación con el resto del país a través de la Gran carretera Trasandina y del Aeropuerto Nacional Alberto Carnevali. La compañía del “Circuito Teatral de Los Andes” emprende la construcción del Teatro Gran Casino, en funcionamiento para 1956; en la década de 1960 construye los teatros Tibisay, Emperador, Aerocine, y los nuevos edificios del Teatro Mérida, Glorias Patrias y Teatro Imperial.

Para la publicidad de la actividad cinematográfica publica en 1956 “Avance, semanario de información cinematográfica”. Representante en Occidente de la Asociación de Exhibidores Cinematográficos de Venezuela, asociación creada en 1943.

En los años de 1950 -1960, época de oro del cine mejicano, la Empresa “Circuito Teatral de Los Andes” trae a la ciudad a famosos artistas internacionales, especialmente los mejicanos que gozaban de gran popularidad en el publico merideño, y los presenta en sus salas de cine, entre otros vinieron: Tere Amoros, artista española, Libertad Lamarque, Pola Negri, la cantante y actriz mexicana-colombiana Sofía Álvarez, Antonio Aguilar y los integrantes del “Mariachi México de Pepe Villa”.

Además del negocio del cine el señor Valeriano Diez y Riega se dedicó al periodismo, la poesía, la fotografía y otras actividades culturales y sociales. Fundó la Editorial Multicolor y la prestigiosa revista “Occidente: revista cultural gráfica de Los Andes Venezolanos”; en 1943, dirige la revista “Frailejón” y preside el Colegio de Periodistas, seccional Mérida; es autor de dos libros de poemas “Motivos: poemas de la guerra y de la paz” (1943) y “Romances del viaje” (1944).

Después de la muerte de Valeriano Diez y Riega ocurrida en el año 1971, se suscitaron conflictos de los socios con los herederos y las disputas entre estos últimos, aceleraron, entre otras causas, el cierre de los cines pertenecientes a la empresa Circuito Teatral de los Andes, en 1986 dejan de funcionar los teatros Gran Casino, Tibisay, Emperador y Cinelandia y en 1998 el Teatro Glorias Patrias.






Fuente: Belis Araque. El cine en Mérida: elementos para su historia (1898-1958). Mérida: Universidad de Los Andes, Ediciones Actual, 2004.