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viernes, 6 de octubre de 2017

Plaza Bolívar de Mérida para 1873. Homenaje a Mérida en sus 459 años

Relatos en una carta: una foto, un recuerdo, una historia.

La fotografía de la Plaza Bolívar para el año de 1873, ha suscitado múltiples comentarios por no saberse con exactitud el autor de la misma o si es confiable la datación que posee al pie de la imagen. Ya para la época habían pasado por Mérida el fotógrafo norteamericano Camilo Ferrand (1864), estaban incorporados a la nueva tecnología los merideños Juan de Dios Picón Grillet y José Vicente Nucete (1864) y también Caracciolo Parra Picón tenía su Galería Fotográfica Parra &Picón, en conjunto con el francés Adolphe Michaud. 
Sin embargo, hay una carta de Antonio Febres Cordero Troconis (1872-1947) (el creador de la letra del Himno del Estado Mérida) a su sobrino José Rafael Febres Cordero Briceño (1898-1974), hijo de don Tulio Febres Cordero donde le dice, entre otras cosas, que le envía la fotografía para su resguardo como tesoro histórico, describiéndola e incluyendo datos y recuerdos interesantes que aportan credibilidad a su posible fecha de elaboración. En homenaje a los 459 años de la fundación de la ciudad de Mérida, transcribimos parte de la carta como aporte a su rica, variada y valiosa historia y cultura merideña.

Carta de Antonio Febres Cordero, Caracas 3 de abril de 1943 a José Rafael Febres Cordero, Mérida. 

(…) Vista fotográfica de la antigua Plaza Bolívar de Mérida. Le incluyo esa vieja tarjeta postal, por contener, como verá, la reproducción fotográfica de una vista parcial ídem (ángulo N.O.) de la Plaza Bolívar de esa, para el año de 1873; vista donde aparecen por consiguiente la gran casa de balcón de sus abuelos
maternos, natal de su mamá, y parte de la de los Salas; mansiones evocadoras de venerandos recuerdos de familia.
Allí también (en el centro de la plaza) la sólida pila de piedras con su surtidor público, magnífica obra del gobierno del archiprócer Don Antonio Rodríguez Picón; monumento colonial llegado hasta nuestro tiempo y lamentablemente desaparecido; más allá, los toldos del mercado, rodeados de alguna gente y de animales de carga; etc. En fin, en esa estampa podrán ver las nuevas generaciones de Mérida cómo era la plaza Bolívar de otrora setenta años atrás, casi tal como todavía la alcanzamos a conocer desde niños los que aun quedamos de las mayores generaciones (…).
Como sucede con todas las cosas que nos representan lo del familiar pasado, las que no podemos mirar fría, indiferentemente, sino siempre con natural melancolía, así no es otro el efecto que produce en nosotros los viejos merideños esa vista lejana, más poblados de innúmeros recuerdos, cuantos se enlazan a la grata memoria de tantos seres desaparecidos.
Dicha tarjeta vino a mis manos por traspaso que me hizo acá, mi sobrino Toño, quien la hubo aquí en Caracas de un joven Salinas, hallada por éste, según dijo, en un viejo álbum de su familia: y aunque sobrado la conocen allá, se la enviamos, sin embargo, por suponer que quizás sea esta una de las muy pocas vistas fotográficas que existan hoy de la plaza Bolívar de aquella época. Si ello fuere así, y en previsión de que más tarde no se consiga ninguna de tales vistas, ni se conservare tampoco algún similar en nuestros museos de esa, podría, si le parece, destinar este ejemplar a uno de aquellos institutos por tratarse siempre de una verdadera curiosidad típica. Dado el valor histórico al par que afectivo de la estampa, aun valdría la pena de hacer sacar una fuerte ampliación, cuanto mejor iluminada, que a la vez reavive las partes un tanto apagadas en la fotografía por la acción del tiempo (…).

Fuente:
Carta de Antonio Febres Cordero, Caracas 3 de abril de 1943 a José Rafael Febres Cordero, Mérida. Biblioteca Nacional-Biblioteca Febres Cordero. Sección Manuscritos, Archivo Antonio Febres Cordero Troconis, Serie Cartas Enviadas.
Imágenes: Archivo Fotográfico Biblioteca Nacional-Biblioteca Febres Cordero, Mérida.

lunes, 2 de enero de 2017

La cena de fin de año



Carta de León María Febres Cordero a Tulio Febres Cordero desde la ciudad de Tovar-Mérida (Venezuela), en la que le describe la suntuosa cena del 31 de diciembre en el hogar del socio alemán de la casa comercial, donde trabajaba.

 Tovar, enero 6 de 1882.


 Mi querido Tulio:


Atribulado todavía por la impresión de las alarmantes noticias de la enfermedad de Julio, me pongo a trazarte estas líneas. No te figuras, mi querido Tulio, los amarguísimos días que he pasado del 1° para acá ¡Qué año nuevo! Con el pie en el estribo me la he pasado, (…) Para colmo de mi mortificación, no se me ha quitado de la imaginación el recuerdo y el pensamiento del 31 que pasarían allá, habiéndolo pasado yo aquí muy divertido en una suntuosa cena, como no he visto otra, que dio Don [ilegible], el alemán socio de la casa (1). Los convidados eran treinta y seis -se consumieron de las 9 de la noche a las 6 de la mañana que salimos, 12 cajas de cerveza, 4 de champaña y otras tantas del Rin y de Madeira, sin hacerte mención de lo lujoso del local y de lo rico de las viandas. Te digo esto así muy de paso para que juzgues de la fuerza de la fiesta y del estado de cada uno de los concurrentes. La de Hazael y yo fue llorona. Es lo único notable que ha habido en todas las Pascuas. Nada más chico.
                      Saluda a todos.
                                                     León

1. Es probable que León María Febres Cordero trabajara en la casa comercial Burguera, productora/exportadora de café en Tovar y socia de casas comerciales alemanas. Algunos empresarios alemanes se radicaron o pasaban largas temporadas en dicha ciudad
 
Fuente consultada:
Carta de León María Febres Cordero a Tulio Febres Cordero. Tovar, Mérida, 6 de enero de 1882. Biblioteca Nacional-Biblioteca Febres Cordero. Archivo Tulio Febres Cordero, Serie Cartas Recibidas.
Imagen: Analítica.com/cena siglo XIX

                                                   

                                                       



viernes, 23 de septiembre de 2016

CEMENTERIOS DE MÉRIDA


Sociedad “Unión Protectora” (1)
 Presidencia   
                                       Número 82

Mérida 26 de julio de 1916
Año XII de su fundación

Señor Doctor Tulio Febres Cordero
                         Pte
A los fines consiguientes, pláceme participarle que esta asamblea en sesión extraordinaria de fecha 25 de los corrientes sancionó un acuerdo, exigiendo del Y. Concejo Municipal del Distrito Libertador le conceda la gracia de inhumar exclusivamente en el cementerio de la “Unión Protectora,” los cadáveres de sus socios, en virtud de que la Y. Municipalidad se promete inaugurar el nuevo cementerio (2) civil general de la ciudad y de hecho los cementerios particulares serán clausurados. A tal efecto designó una comisión formada por Ud i los consocios Gral. Atilio P. Sardi, Ulises Pardi hijo, Sr. Migel Castillo A., Pdr. (3) Rafael A. Godoy, Gabriel Parra Picón y Sr. Antonio Justo Silva, para que a la brevedad posible pongan en manos del ciudadano Presidente del Ylustre Concejo Municipal el Acuerdo en referencia y que reposa en poder del Gral. A. R. Sardi.
                                                     Dios i Caridad
                                                   Zacarías A. Sánchez
 







El Cementerio de la Unión Protectora estaba ubicado a la izquierda de la iglesia del Espejo.

 
        










  Casa que fue propiedad de la Unión Protectora ubicada en la Av. 5 entre calles 19 y 20.

 
 
                                                       
Hoja Suelta donde Víctor Paredes Salas, en vista de la creación del nuevo Cementerio Civil, ofrece el servicio de un carro fúnebre para "romper con  la costumbre de llevar a hombros el cadaver".
 
 
(1) La “Sociedad Unión Protectora,” fue una asociación de mutuo auxilio, (especie de caja de ahorro, montepío) creada en 1904. Cumplió una importante labor social a la comunidad merideña hasta la última década del siglo XX. Tuvo edificio propio ubicado en la avenida 5, entre calles 19 y 20 y un cementerio particular para sus socios. En su sede posteriormente funcionó el Cine Popular y luego el Cine Tropical y en la década de los años 80-90 tenía su sede y ensayaba la Orquesta Típica Merideña.En: Araque, Belis y Nelly Hernández. Mérida en el tiempo: 450 años en imágenes. Mérida: Biblioteca Nacional-Biblioteca Febres Cordero; Alcaldía Bolivariana del Municipio Libertador, 2008. p. 71.

(2) Parece que desde principios del siglo XIX fue fundado El Cementerio común o de los pobres, con el nombre de Santa Juana, al lado del cementerio particular que rodeaba por los costados y el fondo el actual templo de El Espejo (…) También la “Sociedad Unión Protectora” estableció para sus miembros un cementerio particular junto al del Espejo. El de Santa Juana y el de la “Unión Protectora,” que pasó a la municipalidad, ensanchados ambos notablemente, forman hoy el Cementerio General de la Ciudad, habiendo sido clausurados el particular de la iglesia del Espejo y los de Belén y del Llano. En: Tulio Febres Cordero Clave histórica de Mérida. 6ta Ed. Mérida: Universidad de Los Andes, Publicaciones del Vicerrectorado Académico; Biblioteca Nacional-Biblioteca Febres Cordero; Alcaldía Bolivariana del Municipio Libertador, 2005.pp. 134-135.

(3) Procurador

Imágenes: Archivo Fotográfico Biblioteca Febres Cordero/ Fotógrafia casa que fue de la Unión Protectora: Nallyd R. Pérez S.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Carta de Mario Briceño – Iragorry a Eduardo y Roberto Picón Lares, Directores del periódico “PATRIA”



                   Caracas 2 de agosto de 1926
Señores
Eduardo Picón Lares y Dr. Roberto Picón
Lares
Directores de PATRIA
Mérida
                    Mis apreciados amigos

Pensé enviarles una lírica página como ofrenda cariñosa para PATRIA con ocasión de su primer aniversario, próximo a cumplirse, pero previendo que ella sería pálida ante otras enviadas por pluma de mayor autoridad literaria, he querido que mi ofrenda lírica se trueque en epístola cordial, y justiciera para la alta obra que ustedes están cumpliendo en Mérida. La labor patriótica y civilizadora que en esa hidalga ciudad realizó en primer término el Teniente de Justicia Mayor D. Antonio Ignacio Rodríguez Picón, la gloria que en Los Horcones enalteció el nombre de Gabriel Picón, la autoridad moral que fue prestigio del Dr. Gabriel Picón Febres, la dilatada obra literaria de Gonzalo Picón Febres, padre de ustedes, todos estos hombres ilustres unidos a la cívica prestancia del otro abuelo, Dr. Eloy Paredes, cuyo panegírico cúpome en honra hacer en la Ilustre Universidad andina, obligan en mucho la intelectualidad y el vigor juvenil de ustedes para continuar la senda civilizadora que aquellos atravesaron con gloria para sus nombres y para la culta ciudad que les dio cuna.

   Ustedes han sabido corresponder a aquel pasado ilustre y Mérida siente el beneficio que vienen prestando a su cultura. PATRIA sintetiza el esfuerzo de ustedes en pro de esa comunidad, hasta ayer sin los recursos del diarismo. PATRIA indica, no una empresa floreciente, que esto fuera lo de menos dando cualquier otra industria liquida pingues proventos, sino el deseo de hacer el bien, el propósito de realizar en la comunidad de la cual se es miembro muy principal, obra extensa de ilustración y mejoramiento, obra de civismo, de patria, de apóstoles valiera decir. Pocos en Mérida con tantos títulos como ustedes entre su intelectualidad juvenil, para esta obra enaltecedora, para esta labor, donde no sólo urge incluir intelectual significación si no valores morales, ambos atributos muy claros en la persona de ustedes. 

   Y aumenta de suyo la significación de la empresa cumplida, al medir los obstáculos que paso a paso encuentran los nobles ideales en el seno mismo del conjunto que de ellos va a beneficiarse. ¡Ustedes han debido vencer mucho en su nobilísima carrera…! Pero el sembrador es hombre de futuro, suya es la semilla que se lanza al surco, y los que avientan ideas en un momento histórico, como aquel, sólo encontrarán cizañas y durezas en el campo, aunque tarde vendrá el jugo de la fruta grávida o la obra que denuncie idea lanzada con preñez de eternidad.

   Quiera ustedes aceptar mis felicitaciones muy sinceras por el triunfo que para sus nombres significa el primer aniversario de PATRIA, y los votos sinceros que formulo por el continuo éxito de la noble empresa de ustedes.
                                             Soy de ustedes afmo. Amigo.

                                                   MBI  

 

Fuente: Mario Briceño-Iragorry. Mérida la hermética. Compilación, introducción y notas Rafael Ángel Rivas Dugarte. Edición homenaje. Mérida – Caracas: Gobernación del Estado Mérida. Instituto de Acción Cultural (IDAC). Comisión presidencial para el centenario del nacimiento de Mario Briceño-Iragorry, 1977. pp. 231-232.
Imagen: Google.com